Mujer y salud

Ir contra el poder, defender los oprimidos, no es tarea fácil. Perder es una sentencia que en contadas ocasiones no se cumple. El premio es sembrar la tierra de irreverencia, de rebelión, e indignación. Para las mujeres otro mundo es posible

Lilliam Fondeur

Médico ginecobstetra, feminista y articulista.

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El Día Internacional de la Mujer nos sorprende de luto.

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer nos sorprende de luto. El 8 de marzo es solo un eslabón más para la osadía de las mujeres de ser reconocidas como sujetos de derechos.  Desde Juana de Arco, Olimpia de Gouges y la más reciente Berta Cáceres, para poner tres ejemplos, las mujeres han sido ultimadas por imaginarse ser merecedoras del poder de la voz.

Gracias a la rebeldía de las mujeres, podemos disfrutar de derechos negados a nuestras madres, a nuestras abuelas, e incluso. a mujeres en otras latitudes.
Estos derechos debemos defenderlos con todas nuestras fuerzas, e incluso, con nuestra sangre.

Ir contra el poder, defender los oprimidos, no es tarea fácil. Perder es una sentencia que en contadas ocasiones no se cumple. El premio es sembrar la tierra de irreverencia, de rebelión, e indignación. Para las mujeres otro mundo es posible.

En los albores del día internacional de la mujer, y a 24 horas de cumplir los 43 años,el día 3 de marzo 2016, unos cobardes irrumpieron en la casa Berta Cáceres y la asesinaron. Fue líder de la comunidad indígena Lenca, la mayor etnia indígena de Honduras. Ese día nació Bertha Cáceres. Algunos seres al morir nacen.

Lo que se hereda no se hurta, Berta era hija de una partera, a través de la teta de su madre aprendió a dar y proteger la vida. Se dedicó a defender la naturaleza. En la tradición indígena los espíritus femeninos están representados en los ríos y la tierra, las mujeres como dadoras de vida son sus guardianas.

Defendió las tierras indígenas, como lo concebía: herencia de sus ancestros y legado de sus descendientes.  Enfrentó la privatización de los ríos y las presas hidroeléctricas. Se opuso a la creación de bases militares estadounidenses en el territorio de hondureño. El desenlace de su vida, fue la crónica de una muerte anunciada.

Berta no tenía las de ganar, aunque afirman que le tumbó el brazo a grupos de poder. Su legado: hoy en el mundo se respira un aire de indignación, el mundo es menos sometido, y los indígenas están más dispuestos a defender sus riquezas.

El día Internacional de la Mujer Trabajadora es una ocasión idónea para recordar las palabras de Berta Cáceres al recibir el galardón con el Premio Shalom en Alemania:

“…Despertemos, despertemos humanidad, ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas, por el hecho de estar solo contemplando la autodestrucción basada en la depredación: capitalista, racista y patriarcal.”

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