El cañero

No conozco a ese hijo del batey, pero intuyo –por el “bulling político”de quien dice ser dominicano (su primer apellido es menos dominicano que el del "cañero")- , que tienen tan poco que decir en su contra, que sus enemigos recurren a su origen humilde. Y si no me equivoco, dice la Palabra, de los pobres es el reino de los cielos

Hora Cero

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El “cañero” me trae de cabeza.
Me produce ira el desprecio con que aquél utiliza el término.
Abre la herida de las clases sociales, de la dominación, del apartheid;
También la de la miseria, el hambre, la falta de salud y educación de la mayoría de dominicanos, no importa si hijos de dominicanos o haitianos.

¡Cuán hermoso es ver un monte sembrado de caña!
Su verdor da paz, pero
¿Conocemos el dolor acumulado por más de un siglo por una población que vió en la caña de azúcar la única oportunidad de sobrevivencia?
Solo quien no conoce esa realidad y no es capaz de sentir empatía por el sufrimiento del prójimo, llama “cañero” a un hijo de las entrañas de nuestros ingenios, a un explotado por el Estado dominicano y los poderosos (que son lo mismo), por esos a quienes los descerebrados históricos les lustran los zapatos con la lengua.

“El cañero”. Esa palabra me sabe a Sonia. Me recuerda que su padre era un ciudadano haitiano traído como ganado desde Haití para cortar caña. Y me pregunto si a Sonia, de aspirar a una alcaldía, también le hubiesen enrostrado su origen bateyero. Sí, hay tupé para ello. Pues recordemos que por defender los derechos humanos de su comunidad, sufrió en vida y muerte los más desagradables epítetos, hasta negarle la nacionalidad mucho antes de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional.

¿El hijo o hija de un/a cañero/a no tiene derecho a progresar en República Dominicana? ¿Y es que esta persona no tiene derecho a aspirar a un cargo electivo? ¿A dirigirnos? ¿Vivimos en la época de la colonia: Con esclavos negros a nuestro servicio? … ¿De qué, entonces, habrían servido las revoluciones Francesa y Haitiana de hace más de un siglo?

Con suerte nuestra historia registra innumerables casos de personas provenientes de los estratos más humildes, las cuales a través de grandes hazañas en la defensa del territorio nacional, sus bienes y valores, lograron reconocimiento y ascenso social, sin importar origen, color y clase. Lo registra Juan Bosch en su obra ´La guerra de la Restauración´:

La oposición de los altos y medianos pequeños burgueses a un bajo, bajo pobre o bajo muy pobre pequeño burgués dominicano que llegaba al nivel de la mediana y alta pequeña burguesía, así como la de un noble español, especialmente si era hijo de nobles, al villano recién ennoblecido porque se había destacado en una guerra, se tomaba como un efecto de la soberbia ofendida de los primeros por la llegada de a sus niveles sociales de personas que no eran de su calidad.” (Op. Cit. Págs. 19-20)

No conozco a ese hijo del batey, pero intuyo –por el “bulling político”de quien dice ser dominicano (su primer apellido es menos dominicano que el del “cañero”)- , que tiene tan poco que decir en su contra, que sus enemigos recurren a su origen humilde. Y si no me equivoco, dice la Palabra que  de los pobres es el reino de los cielos.

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